¿Se contradice la Biblia? (Lección 9)

Descubra la importancia de estudiar las referencias bíblicas cruzadas.

Uno de los argumentos favoritos de quienes se empecinan en desestimar la validez y fundamentación de la Biblia, está referida a aparentes contradicciones en varios de sus textos. Un análisis detenido demostrara que no es así. Es un tema que analizaremos hoy, así como la importancia de corroborar las referencias bíblicas cruzadas que encontramos en los textos y la armonía que tienen en sí las Escrituras.

LAS CITAS BÍBLICAS EN LA HERMENÉUTICA

El estudiante de la Hermenéutica Bíblica encuentra una poderosa ayuda en las citas bíblicas porque le permiten encontrar soporte para los procesos de confrontación de hechos e investigación de asuntos relevantes en diversos pasajes Escriturales, así como el cumplimiento anuncios proféticos. Así mismo podrá comprobar, en muchos pasajes, que lo relatado en un libro, tiene comprobación en otro aun cuando hayan sido escritos por personas diferentes en épocas distintas.

Vamos a la práctica para entender este principio. Le invitamos a leer el Salmo 42: y Jonás 2:3. ¿Qué relación encuentra entre los dos pasajes?

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En otros casos, dos citas bíblicas relacionan el cumplimiento de una palabra profética. Lea Mateo 8:17 y compare con Isaías 53:40. ¿Qué relación encuentra entre los dos textos?

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Vamos a otro ejemplo comprando 2 Corintios 6:16‑18 con Éxodo 29:45. ¿Qué relación tienen los dos pasajes?

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El gran número de pasajes paralelos, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, evidencia que hay una armonía y relación orgánica de Escritura a Escritura. La comparación de pasajes paralelos es una gran ayuda en la exposición; algunos pasajes se hacen claros y se llenan de fuerza únicamente cuando se le lee a la luz do sus paralelos.

Cuando los autores del Nuevo Testamento hacen citas, lo hacen tomando como base los escritos del Antiguo Testamento, particularmente de la versión conocida como Septuaginta. Estos escritores estaban familiarizados con los métodos corrientes entre los rabinos sobre la interpretación veterotestamentaria, lo que podemos ver ejemplificado cuando leemos la carta a los Hebreos. Allí percibimos a un autor con una profunda reverencia por la palabra escrita y la convicción de que tal Palabra era inspirada por Dios y no daba lugar a dudas.

Cuando se citaban antiguas profecías, los autores del Nuevo Testamento querían demostrar su cumplimiento. Lo observamos cuando los textos dicen «a fin de que se cumpliese«.

A veces se citaban las Escrituras con objeto de refutar y censurar a opositores e incrédulos. Jesús mismo apeló a sus opositores judíos sobre la base de la reverencia que tenían por las Escrituras y les demostró su falta de consecuencia al negarse a recibirle cuando tan abundante testimonio daban de él las Escrituras. Para con los que aceptaban las Escrituras como la Palabra de Dios, tales argumentos eran de mucho peso. Podrá corroborarlo al leer Mateo 22:29‑32, 4.1‑46; Juan 10: 34‑36.

¿EXISTEN DISCREPANCIAS EN LOS TEXTOS BÍBLICOS?

Al comparar las Escrituras del Antiguo y el Nuevo Testamento, así como al examinar las declaraciones de los diversos escritores de uno y otro Testamento, a veces llama la atención alguna declaración que parece hallarse en pugna con otras que existen en otros libros o pasajes. En ocasiones, diversos pasajes de un mismo libro presentan alguna incongruencia; más común, sin embargo, es hallar discrepancias entre varios escritores, discrepancias que en más de una vez ciertas críticos se han apresurado a declarar irreconciliables. Estas discrepancias se hallan en las tablas genealógicas y en diversas declaraciones numéricas, históricas, doctrinales, éticas y proféticas. 

Probablemente usted se encontrará con pasajes así. Es allí cuando debe comenzar a caminar despacio, prestando suma atención sobre las Escrituras como si estuviera moviéndose en un campo minado.

¿Por qué pueden presentarse esas inconsistencias? Puede deberse a varios factores:

  • ________________ de los copistas de los manuscritos.
  • ________________________ aplicados a una misma persona o lugar.
  • _________________________ de calcular ciertas extensiones de tiempo o las estaciones del año.
  • _________________________ asumidas por los escritores.
  • ­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­__________________________ de cada libro.

Las peculiaridades del pensamiento y el lenguaje oriental a menudo envuelven aparentes incongruencias en las declaraciones, así como inexactitudes en el uso de palabras. Por supuesto, no podemos desconocer que a veces, al ir a la Palabra con ideas preconcebidas, es probable que encontremos inconsistencias.

También es fácil comprender que en el curso de los siglos numerosos errores por pequeños que sean, puedan haberse introducido en el texto por la falta de infalibilidad de los copistas. A esta causa se atribuyen muchas de las variantes ortográficas o numéricas.

El hábito de expresar números con letras, algunas de las cuales son sumamente parecidas unas a otras, ha podido dar lugar a discrepancias. A veces la omisión de una letra o de una palabra, cosa que pudo ocurrir antes que existiera la imprenta, ocasiona una dificultad que hoy no hay modo de remediar sino mediante conjeturas.

Eso podría explicar que algunas listas de genealogías que aparecen en uno y otro texto, sean distintas. Por ejemplo, al estudiar esas listas hebreas es importante considerar la posición histórica y el propósito de cada escritor. La lista de Génesis 46 fue escrita, probablemente, en Egipto, algún tiempo después de que Jacob y su familia llegaron allí. Posiblemente se escribió en su forma actual, con aprobación del mismo Jacob. El anciano y sufrido patriarca fue a Egipto con la seguridad que Dios le dio de que le constituiría en una gran nación y volvería a sacarlo de allí (Génesis 46:3‑4). Por eso prestaría mucho interés al registro de su familia hecho bajo su propia dirección.

Pero en la época del censo, en tanto que se preservaran cuidadosamente los nombres de las cabezas de familia, los arreglos se hicieron en forma distinta y se dio prominencia a otros. Numerosos descendientes posteriores se habían hecho conspicuos históricamente y, en consecuencia, han sido agregados bajo las correspondientes cabezas de familia. Las tablas dadas en 1 Crónicas 1-9 muestran cambios y complementos mucho más extensos.

Las diferencias peculiares entre las listas demuestran que una no ha sido copiada de la otra; tampoco fueron tomadas ambas de una fuente común. Evidentemente fueron preparadas por separado. cada una de ellas desde un punto de vista dife­rente y con un objeto definido.

Los principios generales de Exégesis bíblica que hemos presentado a lo largo de las Lecciones que hemos visto, bastarán para que se acuda a las comparaciones de diferentes textos que tienen referencias bíblicas cruzadas. En la mayoría de las ocasiones, arrojan luces y aún explicaciones valiosas a los interrogantes que surgen en torno a eventuales discrepancias.

Una atenta consideración a la posición que ocupa el escritor u orador, la ocasión, objeto y plan de su libro o discurso, junto con un análisis crítico de los detalles, generalmente demostrarán que no existe contradicción real. Pero cuando alguien presenta expresiones hiperbólicas, peculiares al lenguaje de la gente de Oriente, o casos de antropomorfismo hebreo y se esfuerza en darles un significado literal, eso no es hallar discrepancias y dificultades en la Biblia, sino crearlas e introducirlas en la Biblia para luego decir que se tropieza con ellas.

ARMONÍA EN LOS EVANGELIOS

Un caso de singular análisis lo representan los cuatro evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Hay quienes dicen que no tienen coincidencia en los relatos. De hecho, no tendrían por qué tenerla porque fueron visiones distintas, audiencias diferentes y autores con un grado de formación singular, aun cuando fueran testigos directos de los acontecimientos, salvo el caso del médico Lucas.

Cuando nos ponemos en los zapatos de los escritores, entendemos por qué unos le dieron más relevancia a los acontecimientos que otros.

Un sencillo examen de los cuatro evangelios muestra al observador crítico que no constituyen, en ningún sentido correcto, historias formales. Evidentemente surgieron de una fuente común, y todos concuerdan en registrar mayor o menor número de porciones de la vida, palabras, obra, muerte y resurrección de Jesucristo. Pero lo que no ha podido averiguarse, y ha motivado mucha controversia, es si esa fuente común consistió en documentos escritos o en tradiciones orales.

Al respecto el teólogo inglés, Brooke Foss Westcott (1825-1901 d.C.), escribe:

Sus trabajos (se refiere a los evangelistas) parecen haber tomado forma bajo la presión de necesidades que se presentaron y no por deliberada idea de sus autores. En sus aspectos comunes parecen ser lo que la historia más primitiva los declara ser, el sumario de la predicación apostólica, el fundamento histórico de la Iglesia».

Es de suma importancia recordar que donde es imposible establecer certidumbre absoluta acerca de un asunto dado en las Escrituras, deben evitarse las afirmaciones dogmáticas y prestarse debida atención a toda suposición razonable que parezca poder ayudar a dilucidar el problema.

El obispo Irineo de Lyon, escribió:

Mateo produjo entre las hebreas un evangelio escrito mientras Pedro y Pablo estaban predicando en Roma y colocando los cimientos de la iglesia. Después de la partida de estos, Marcos, discípulo e intérprete de Pedro, también puso en nuestras manos, en escritura, lo que Pedro había predicado. También Lucas, el compañero de Pablo, registró en un libro el evangelio predicado por éste. Después Juan, el discípulo del Señor, el que también se reclinó sobre su pecho, igualmente publicó un evangelio durante su residencia en Éfeso, en Asia».

Como se puede apreciar, cada evangelista estaba en circunstancias y ciudades distintas cuando recibe de parte de Dios, la tarea de plasmar lo atinente al ministerio terrenal de Jesucristo.

Cada día estamos aprendiendo más acerca de las Escrituras y, antes que caer en el error de quienes disienten, debemos enfatizar que se trata de textos de inspiración divina aun cuando fueron escritos por hombres comunes, sujetos a temores, debilidades y expectativas diversas.

Cuando tenemos en cuenta estos aspectos, la aplicación de los principios dela Hermenéutica Bíblica resultan más útiles en nuestro propósito de sacarle mejor provecho al estudio de las Escrituras.


RESPUESTAS A LA LECCIÓN Nro. 9


A continuación, encontrará las palabras o frases que requiere para llenar los espacios en blanco que aparecen en la Lección de hoy:

¿Existen discrepancias en los textos bíblicos?

1.- Errores

2.- Variedad de nombres

3.- Distintos métodos

4.- Diversas posiciones

5.- El objetivo específico


© Fernando Alexis Jiménez – Entrenador del Instituto Bíblico Ministerial.


 

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